50.000 personas mirándolos, ellos frente a frente, con una
vara en sus manos y una coreografía algo borrosa en sus mentes, el fin era
claro, hacer un show que pareciera real, sin lastimarse entre ellos, se miraron
y con un gesto de su cabeza comenzó la coreografía practicada, si bien algunos
movimientos estaban perfectamente sincronizados, otros parecían forzados y poco
naturales. Luego de un par de golpes mal lanzados que golpeaban al otro, uno de
ellos cae al piso, era notorio que no era parte de la rutina, este improvisa y
se va corriendo, siendo seguido por el otro.
El público lo nota y comienza a hacer comentarios sobre el espectáculo,
ellos, tras las cortinas del escenario discuten un poco, hasta que uno de ellos
siente una mano en el hombro, se da vuelta y su cara se transforma de enojo a alegría,
era su compañera de prácticas, con quien sabía que saldría todo bien, esta le sonríe
y toma su arma de madera, corriendo de vuelta al escenario, este se da cuenta
de lo que pasa y la sigue.
Estando los dos frente a frente y sus armas tocándose entre
ellos, de forma amenazante, se miran a los ojos, de forma muy calmada y con una
simple mirada ellos sonríen, saben perfectamente que movimiento hacer y cando
hacerlo, parecía casi como si fueran una sola persona, como un rompecabezas que
encaja de forma perfecta, cada pieza con la otra, formando el mejor espectáculo
que presentaron en su vida.