Historia que cree hace unos años ya... pero me encanta, ojala les guste =)
Un pequeño brillo entra por la ventana, molesta mis ojos que están recién abriéndose, me doy cuenta que es muy temprano y empiezo a pensar “Que hora será? Como las 6? Qué carajo, tengo que ir al trabajo como a las 9” es así como doy media vuelta y vuelvo a dormirme.
Ahora el brillo es más fuerte, escucho algo, es el ruido de la radio, que extraño, si yo vivo solo, me levanto y veo a una mujer cantando en la cocina a la vez que cocina un exquisito desayuno, como se que era exquisito? Porque empecé a sentir el aroma desde que salí de mi pieza. Me mira y me dice “buenos días, como amaneciste?”, desconcertado puse una cara que reflejaba toda mi inquietud, ella me intento explicar todo, según lo que entendí, que no fue mucho porque seguía algo dormido y confundido por la situación, me dijo que por algo que paso tenía algo que según ella era “pérdida temporal de memoria”, lo cual me parecía bastante extraño porque recordaba todo lo que me había pasado, como que me había despertado, que en la madrugada me desperté unos minutos y que ayer… que ayer… que rayos, no recuerdo que hice ayer… solo recuerdo mi nombre y algunos datos vagos… será verdad lo que me cuenta esta mujer? Espera, quien es ella? Una amiga? Mi hermana? O acaso es alguien más?, no lo sé, es más, me da miedo preguntar, el cómo podría reaccionar, es por esta razón que prefiero mantenerme en silencio y buscar algo que me ayude a recordar que carajo paso conmigo, porque no logro recordar nada y sobre todo, saber quién es ella.
Luego de tomar una ducha para refrescar la mente, empiezo a tener ideas en mi mente, una de ella me obligaba a ir a trabajar, pero donde y a qué hora eran preguntas que no lograba contestar, así que salí, me seque y me vestí con algo que elegí casi de manera innata, un traje con una linda corbata, salí de la pieza y esa bella mujer me tenia servido un desayuno, unos huevos revueltos, con tostadas y un té en su temperatura perfecta, caliente pero no hirviendo, lo tome algo apresurado pues a cada rato ella me recordaba que entraba a las 9 al trabajo, veía la hora y eran las 8.23. Tras unas rápidas engullidas del huevo y un gran trago de té, me despedí de ella a lo lejos porque estaba en el baño, pensé que era mejor porque de otra manera no sabía cómo despedirme de ella, si de beso en la mejilla o con uno en la boca, lo que tenía claro es que sentía afecto por ella. El auto estaba estacionado afuera de la casa, lo prendí y por suerte este tenía GPS, con la posición “TRABAJO” marcada en el mapa, le hice caso y fui al trabajo.
Toda la tarde fue algo confusa, pues la gente no me saludaba como si no estuviese ahí, pero de cierta manera no me incomodaba, estaba acostumbrado a aquello.
Llegando a la casa, me encontré en completa soledad, ella no estaba, solo había un papel colgado tras la puerta “llego tarde, besos”, asumo que era la mujer que estaba conmigo esta mañana, me senté en el sillón y me puse a pensar, todo parecía tan mecánico, como si llevase tiempo haciendo eso, como si fuera parte de una rutina que tuviese hace muchísimo tiempo, me levante, me puse algo mas cómodo, ya que la corbata me molestaba un poco, finalmente quede con un buzo y una polera, estando así me recosté en la cama, creo que dormí una pequeña siesta por aproximadamente 1 hora.
Un viento recorrió mi espalda, desperté bruscamente gracias a esto, me di cuenta que la ventana estaba abierta, y que la pieza donde dormí estaba vacía, pensé lo peor, que me habían asaltado y que me habían robado todo, pero como no habría despertado con aquel ruido?, fue entonces cuando me levante y mire por la ventana, todo era blanco, me asuste y la cerré de un golpe, mi corazón latía a mil y no entendía que pasaba, primero la amnesia y ahora esto, “que me está pasando” me pregunte a mí mismo, la habitación no tenia puertas, me asuste, quería salir, gritar, pero algo no me dejaba, no sé, me sentía amarrado al lugar, pero algo llego a mi mente, una imagen vaga de un pasado, donde conocía a esa mujer, la sentía cercana, vi una boda, éramos nosotros, estábamos casados, viviendo en un departamento, luego vi mi trabajo y toda la gente en el, comenzó a recordar todo, sentí una calma dentro de mí, fue entonces cuando desperté de esa habitación y me vi en la cama donde me recosté, en mi cuarto con todas mis cosas, me relaje un momento, sabía todo, ahora si más calmado retome el sueño, esperando que mi bella esposa llegase a casa, para contarle todo.
A lo lejos escucho un llanto, me despertó muy lentamente de ese profundo sueño, sabia de quien era, por lo que me levante con suma calma y la vi allí, sentada en el sillón con sus manos tapándose la cara, me acerque lentamente y la abrace, ella tomo mi mano, me digo algo que me lleno el alma, no recuerdo exactamente que era, pero le sonreí y la abraze mas fuerte…
Desperté a las 6 de la mañana, como era usual, el seguía dormido, pero me tarde un poco en levantarme, como siempre, solía despertarse como a las 8 y algo, así que espere un rato, mirando el blanco techo y pensando cosas sobre el pasado que no lograba sacar de mi mente. Luego de un buen rato, logre salir de la cama, abrí un poco la cortina para que se despertara y me dirigí a la puerta de mi habitación, para ponerme mi bata, no quería coger un resfriado, entonces camine a la cocina y puse agua en el hervidor, era algo tarde y no quería poner la tetera. Prendí la radio y comencé a cantar y como era de esperar salió de la habitación, me miro y me dijo “Quien eres tú?, que hago aquí?”, entonces me senté y le explique todo, de la misma forma que lo hacía cada vez que lo veía de esa forma.
“Sí, claro, bueno” eran las palabras que salían de su boca mientras le hacía entender todo, quería buscar algo que lo hiciera entender para siempre. Luego de conversar un rato, asintió con la cabeza y se fue a duchar, mientras tanto prepare los huevos revueltos que tanto le gustan. Luego de unos minutos, salió de la habitación con su típico traje de trabajo, tomo rápidamente el desayuno, mientras lo hacía yo me fui a la ducha, fue entonces cuando el se fue a su trabajo, fue entonces cuando al final decidí hacer lo correcto, termine la ducha rápidamente, lave todo lo que había quedado del desayuno, me puse ropa cómoda, tome mis llaves, algo de dinero y salí de la casa, dejando todo cerrado. Tome micro, no sabía manejar, viaje no se cuanto tiempo pero al final encontré el lugar donde quería llegar, una vieja amiga, una conocida.
Toque el timbre alrededor de unas 5 veces, pensé que no estaba pero al final salió, me miro, noto algo extraño en mí, me abrazo, sabía que lo necesitaba, me invito a pasar y me sirvió algo para beber, me dijo si la esperaba unos minutos, que tenía que terminar algo, así que me senté, me tome ese helado vaso de jugo y espere pacientemente. Tras unos 5 minutos de espera, salió una persona del cuarto donde ella entro, se veía más alegre y relajada, entonces me miro de la puerta y me dijo, ven, conversemos.
Una vez adentro note lo cálido del lugar, hacía mucho tiempo que no estaba en aquel lugar, pero sabía que tenía que estar ahí, de algún modo, así que tome asiento, ella también, yo estaba más bien recostada, y le conté muchas cosas, que hace demasiado tiempo no decía.
Habrán pasado cuanto, 40 minutos? 1 hora? Y me sentía mucho mejor, me sentía liberada, me sentía más feliz, así que me levante y la abrase, como nunca la había abrazado, ella me respondió el abrazo y me dijo “debes darte cuenta, déjalo ir, han pasado ya varios meses, debes aceptar la idea, es difícil, pero fue un accidente, déjalo que siga en paz”, tenía más que claro que era lo que tenía que hacer, pero no podía aceptar la idea, tenía mucho en que pensar, demasiado.
Luego de un viaje largo a casa, donde pasaron muchas cosas por mi mente, decidí finalmente que hacer y estaba segura de ello, así que llegue, abrí calmadamente la puerta y me senté en un sillón, llore, si, llore un largo rato, hasta que sentí sus manos rodeándome, sentí ese cariño que quería sentir, de manera inmediata tome sus manos, lo mire a su cara, la misma cara que recordaba de siempre, le sonreí mientras unas lagrimas corrían aun por mis mejillas y le dije “perdóname, pero no quiero dejarte ir”, el también me sonrió, le vi una lagrima caer al mismo tiempo que lo hacía y me abrazo y me dijo “no te preocupes, no lo hare”, espero no sea la decisión más egoísta, pensé, pero seré feliz mientras esté aquí junto a mí, de alguna manera.
Fin