miércoles, 17 de julio de 2013

Enfrentando los miedos (continuación "Miedo a lo desconocido")

Todo estaba oscuro, el interior de la cueva lentamente iba perdiendo el brillo del sol que apenas entraba por donde el había ingresado, empuñaba temeroso su espada y su escudo, esperando que algo o alguien apareciera y le hiciera frente, en cada esquina su corazón se aceleraba al escuchar mas y mas fuerte esos sonidos, esos gruñidos que venían del interior...

Luego de pasar varios minutos caminando al interior de  la cueva, finalmente lo vio, era un dragón, no muy grande en comparación al resto, pero aun así era mas grande que el, pero se armo de valor y se acerco con su escudo al frente, pero el dragón siempre lo alejaba con su fuego, intento acercarse de mil manera pero ninguna dio resultado. Dejando de lado su orgullo de caballero, dejo su escucho y su espada y saco su arco, un arco hecho a su medida, especial para el, fabricado por una arquera del pueblo. Tomo el arco entre sus manos, saco una de las flechas que tenia, afiladas especialmente para poder atravesar las pieles mas duras de los animales, apunto directamente al cuello del dragón, que es donde dicen es mas débil, y acertó, lanzo una segunda flecha y el dragón parecía tambalearse, lanzo una tercera y con esta, el dragón callo finalmente en el suelo, derrotado. 

Al salir de la cueva, se sentía feliz, dado que finalmente logro derrotar a aquel ser que vivía al interior de la cueva, volvió al pueblo y contó su hazana... pero la reacción de la gente no fue la que el esperaba... si bien, el sentía que todos querían al animal muerto, muchas personas decían que preferían tenerlo vivo, que era algo que atraía gente, algún misterio que querían que existiera siempre.

El caballero, con la cabeza baja, se retiro del pueblo, pero dejo atrás todo eso que le dijo la gente, en su corazón aun existía ese orgullo de haber hecho lo que el quería hacer.

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