Estando en mar abierto, solamente se tiene que confiar en los instrumentos y conocimientos que tenemos, como son radares, la posición de las estrellas e incluso nuestra propia intuición, la cual se va desarrollando con el tiempo y en base a experiencias pasadas. Todo esto se tiene que analizar para poder tomar una decisión de que rumbo seguir, sin retractarse luego de que este hecha.
El capitán es el único que tiene esta autoridad en el barco y es quien dirige la embarcación a un puerto seguro. El problema es que no siempre se llega a un puerto, ya sea por fenómenos naturales como tormentas o distorsión en el entendimiento de ciertos avisos, pero esto no tiene que afectarlo, el tiene que mantenerse firme, pues es quien da la seriedad al barco, es la cara visible de este, tiene que estar en todo momento calmado y seguro de todas sus decisiones, esperando encontrar puerto en un futuro cercano.
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