Creo que nunca le puse un nombre, hoy tampoco lo haré, solo
creo recordar que era un alce, un ser común, como todos en este simple mundo
mortal, la única diferencia es que el tenía que ponerse, de mala gana, una
camisa formal para poder encajar con el resto de los alces en este mundo.
Su vida era rutinaria y común, se juntaba con amigos y lo
pasaba bien, tenía que cumplir en el trabajo y hacer alguna locura con sus
amigos de vez en cuando, para que estos rieran y dijeran “pero que es simpático
---------“(recuerde que no le pondré nombre). Pero la verdad es que este alce
simplemente lo hacía para poder calzar entre las demás personas, el simplemente
aparentaba ser de una forma que el resto quisiera, un ser alegre y
extrovertido, donde nada le preocupaba y la vida era un juego, pero a verdad,
es que la camisa que lo hacía calzar en la sociedad no era más que una farsa,
aparentaba serlo, cuando realmente era uno distinto, que con suerte él había conocido
en ciertas ocasiones, la verdad, no sabía de que era capaz su verdadero ser, podía
ser un maniático, un loco de atar, un asesino, un alcohólico, un antisocial o
cualquier otro tipo de persona, el problema es que no sabía cómo encontrarlo,
dado que la camisa se la había puesto tantas veces que ya no sabía vivir sin
ella.
Un día algo extraño noto, se dio cuenta de que la camisa no
estaba completamente abrochada, otro día estaba abrochada de forma chueca, o un
puño arremangado, empezó a notar que poco a poco salía aquel ser que estaba
oculto por mucho tiempo, se dio cuenta de que por alguna fuerza misteriosa podía sacarse esa camisa, podía volver a ser el mismo. En ese momento, se miro al espejo y sonrió, la diferencia es que ahora
veía 2 sonrisas.